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Capítulo 114:
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“Pequeños, paren de llorar, ustedes no dejan dormir, si que son buenos para pegar gritos”, les dijo Arturo impaciente.
“Oye no, no te metas eso en la boca”, regañó a uno de los bebés.
Arturo está cansado e impaciente, pero luego, cuando ya está más despierto, se le pasa. Son las 3 AM y tiene una junta muy jugosa, como él le dice, que le hará ganar millones de dólares.
Días después, Hailey recibe la visita de Sabrina.
“Estás muy, pero muy mal”, dice Sabrina.
“Pues no me ayudas de a mucho”, responde Hailey.
“Lo siento”
“Sabes, ser madre es muy lindo y todo, pero tu tiempo, tu vida gira en torno a ellos”
“Tienes razón, y eso que yo tengo uno solo”, dice Sabrina.
Me veo al espejo y digo:
“¿Hailey, dónde estás?“, dice Hailey, empezando a llorar.
“Amiga, te hace falta salir, volver a vivir”
“¿Pero cómo? No soy una madre que deja a sus hijos por ahí, mi madre me lo enseñó”
“Tonta, contrata una niñera”
“No sé si a Arturo le agrade”
“Hablando de Arturo, amiga, se ve cansado el pobre, pero mira, como me dijo doña Pepa, uno no puede descuidar el matrimonio”
“¿Qué quieres decir?”
“Haber Hailey, a mi hermano le caen mujeres por montón, pero obvio él te ama. Lo que quiero decir es que te debes organizar, llevas meses haciendo tu vida rutinaria, te ves de más edad. Contrata niñeras y listo, resuelto. Así tendrás tiempo para ti”
“No lo sé, y con respecto a mi matrimonio, sí creo que está un poco mal desde que los niños nacieron. Solo hemos estado una sola vez”
“Ups, a eso me refiero. El hecho de que seas madre no se te puede olvidar ser mujer”
“Tienes razón, ¿Pero qué hago?”
“Yo tengo una niñera, así puedo darme tiempo para mí, eso no quiere decir que descuide a mi hijo”
“Tienes razón”
“Mira, son las 9 AM, llamaré a la agencia de niñeras profesionales y elegimos dos que se hagan cargo de los bebés”
“¿Tú crees?”
“Claro, además, aunque es tu primera vez siendo madre, has hecho un buen trabajo estos meses, ya es hora amiga”
“Está bien, llama a esa empresa”
Llegaron 5 mujeres.
Hailey las mira de pies a cabeza, las entrevistan. Hasta que Hailey por fin eligió a dos y Sabrina está de acuerdo.
“Entonces, ¿Cómo fue que me dijiste que te llamas?”, pregunta Hailey.
“Soy Lupe y ella Lola”
“¿Son sus nombres reales?”
“Son sobrenombres que la agencia nos pone para que los niños se relacionen más con nosotros”, dicen Lupe y Lola.
“Okey, miren, la paga es buena. Mis hijos son muy importantes para nosotros. Yo me haré cargo de ellos mientras esté en casa y cuando no lo esté, estarán ustedes al pendiente. No les puede pasar nada porque mi esposo es muy estricto”, advierte Hailey.
“Descuide señora Villarreal, antes de venir aquí ya estamos informadas”, responden las niñeras.
“Okey, bueno empiezan hoy”, dice Sabrina.
“Inclusive dejaré a mi pequeño hijo, él es tranquilo. La señora aquí presente es Rosita, la ama de llaves, que las tendrá en observación. Ustedes no harán nada, solo deben hacerse cargo de los niños. Yo me llevaré a la señora Villarreal”
“¿A dónde?”, pregunta Hailey.
“Ya verás”
“No jodas Sabrina, estabas demorada”
“Sabías que te extrañé?”
“Y yo a ti amiga, nos hemos separado un poco”
“Nos vamos señoras, las dejamos”
Hailey estaba indecisa si irse o no.
“¿Adónde vamos?”, pregunta Hailey a Sabrina.
“Juan, ni le digas a mi hermano que salimos”, dice Sabrina.
“Sí, sí señora”
“Estás muy rara”
“Vamos a un salón de belleza Hailey, tú no te puedes descuidar e iremos por ropa”
“No sé, mejor vuelvo a casa”
“No, no señorita. Juan, arranca ese auto ya”
Ellas fueron al salón de belleza, lo cual Hailey agradeció mucho a Sabrina. Por fin se veía bien y el perfecto maquillaje cubría las ojeras.
Compraron un vestido negro tallado al cuerpo de Hailey, junto con lindos accesorios y unas zapatillas altas negras haciendo lucir sus largas piernas.
“Gracias, me siento muy bien Sabrina. Además tú también quedaste preciosa”
“Lo que sea por mi hermana y amiga del alma”
“Juan, detente aquí por favor”
“¿Qué? ¿Qué hacemos? Estamos en la empresa de Arturo”
“Tu empresa también, debes decir estamos en mi empresa. Bájate”
“¿Qué?”
“Que te bajes, tonta. Ve por tu hombre y destrózalo”
“¡Oye!, ¿No te da pena con Juan?”
“Obvio no, él sabe mi forma de decir las cosas. Bájate rápido”
“Me echas de mi propio auto”
Hailey se baja.
“¿Y tú? ¿No vas a bajar?”
“No linda, yo no. Esto que estoy haciendo lo hago por ti y por el desgraciado de mi hermano, como dice mi madre muy sabia por cierto. Quieres un matrimonio que dure, el se%o es fundamental y a ustedes les hace mucha pero mucha falta. Adiós”
“¡Sabrina!”, exclama Hailey pero ésta no deja decirle nada, sube el vidrio del auto y Juan arranca.
Hailey se gira quedando frente al gran edificio.
“Rayos, espero que él no esté ocupado. ¿Será que le llamo? Has m!erda, mi celular se quedó en el auto. Ay Sabrina, me la vas a pagar, cómo me haces esto”
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