✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟

Capítulo 702:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
La vio alejarse, y la calidez inicial que sentía se fue desvaneciendo a medida que su figura desaparecía de su vista.
Afuera, el sol pegaba sin piedad. Levantando una mano para protegerse los ojos, Verena se apresuró hacia el coche que la esperaba junto a la acera. El conductor no tardó en abrirle la puerta y ella se deslizó hacia el fresco interior, agradecida por el respiro.
El coche se alejó de la villa de la familia Kirk y se incorporó a la carretera principal.
De vuelta a su casa en Shoildon, Verena se dejó caer en el sofá del salón, hundiéndose en los cojines.
Los pensamientos se agolpaban en su mente: la advertencia de Isaac de la noche anterior y el hombre que había visto fuera de la villa de Sherwood, ambos rondando en los límites de su memoria.
Descubrir la verdad requeriría algo más que especulaciones. Necesitaba respuestas reales.
Decidida, Verena cogió el teléfono y llamó a Luis. Él contestó al primer tono, con su voz tan tranquila como siempre.
𝗧𝗋𝘢𝘥𝘶c𝖼𝘪𝘰𝗇𝖾s 𝖽e 𝗰alі𝘥𝗮𝘥 e𝗇 𝗇𝗈𝘃𝖾𝗹аѕ𝟦𝖿𝖺𝘯.c𝘰𝘮
—Hola, Verena. ¿Qué pasa?
No perdió el tiempo con trivialidades.
—Luis, necesito que me consigas los perfiles de todos los ejecutivos y accionistas del Grupo Sampson. Quiero sus antecedentes, sus movimientos recientes y con quién se han estado reuniendo. No te dejes nada.
Luis percibió de inmediato la urgencia en su tono.
«¿Pasa algo? ¿Te has metido en algún lío?»
La mirada de Verena se desvió hacia el jardín, frunciendo el ceño. Tras una breve pausa, respondió:
«Aún no lo sé. Envíame primero lo que encuentres y hablaremos cuando haya revisado los detalles».
Luis sabía que Verena nunca actuaba sin pensarlo detenidamente, y estaba seguro de que no le presionaría con peticiones tan urgentes a menos que hubiera una razón de peso detrás de ellas. Decidió no preguntarle más y, en su lugar, respondió con firmeza.
«De acuerdo, me pondré con ello ahora mismo. En cuanto todo esté listo, te enviaré el material».
Una vez finalizada la llamada, Verena subió las escaleras y encendió su portátil.
Poco después, sonó una notificación. Luis ya había enviado los archivos.
Sin dudarlo, abrió los documentos, dispuesta a desentrañar cualquier secreto que encerraran.
La información y las imágenes llenaron la pantalla; cada archivo desvelaba el funcionamiento interno de la dirección del Grupo Sampson. Los ojos de Verena se movían con rapidez, absorbiendo cada nombre, cada antecedente y cada fotografía con una concentración absoluta.
Transcurrieron unos treinta minutos antes de que algo inusual la hiciera detenerse en medio de su lectura.
Una imagen en concreto le llamó la atención, deteniendo su mano en seco.
Allí, congelado en la pantalla, había un hombre con una marca de nacimiento marrón en la mejilla derecha y unas gruesas gafas cuadradas apoyadas en la nariz.
El reconocimiento la golpeó como un puñetazo; había visto a ese hombre antes, cruzándose con él en la carretera que llevaba a la villa de Sherwood.
Dejó escapar un suspiro agudo mientras se inclinaba hacia delante para leer el pie de foto.
El nombre decía: Howe Adams, un importante hombre influyente del Grupo Sampson, que poseía una participación considerable y, sin duda, movía más hilos que la mayoría.
Darse cuenta de ello la dejó atónita, con la mente inundada de preguntas. Sus dedos tamborileaban con ansiedad sobre el escritorio.
¿Por qué alguien como Howe estaría cerca de la casa de Sherwood?
.
.
.
